Dos días después, Enzo llegó a la planta de Gianna, como a eso de las ocho de la noche, ya que mañana sería el día de la presentación de la línea de ropa exclusiva para mujeres embarazadas.
Sabía que no había un solo empleado allí, y que solo Gianna y Ángelo estaban trabajando, para ultimar detalles.
Caminó en largas zancadas rumbo a la oficina, y cuando llegó, pudo escuchar a su hermano:
—Este no es mi fuerte, pero debo decir que es un espectáculo.
La risa de Gianna inundó sus oídos, y aun sin