Me hundo profundamente, gimiendo su nombre mientras exploto, mi polla palpita mientras derramo mi semen caliente dentro de ella. Ella me sigue, su coño se contrae y me extrae hasta la última gota.
—¿Estás bien? —le pregunto. Le doy un beso en la frente. Se queda callada un momento y luego asiente. Sus dedos dibujan suavemente figuras en mi pecho.
—Eso fue intenso —susurra. Una risita le sigue. Sonrío y tomo la sábana, cubriéndonos con ella. —Se te da bien esto —dice con voz adormilada—. La part