No demoraron mucho en llegar al gran edificio principal, cuando estacionó en su zona especial y Jane se apresuró a bajarse para ayudar a Samantha a caminar.
Ella lo observó por un tiempo, pero le pidió que se adelantaran mientras tomaba un respiro ante la nueva situación que se estaba presentando por primera vez en su vida.
El magnate dejó que su frente tocara el volante y apretó los ojos tratando de pensar en otra cosa para menguar su deseo.
No podía tener una explicación en cuanto a lo sucedi