Al día siguiente, despertamos juntos en su habitación. Me dio un largo beso de buenos días, antes de hacerme salir de la cama y llevarme a la bañera. La llenó de agua caliente y después me hizo sentarme dentro de ella, entre de espaldas contra su pecho. Y mientras una de sus manos amasaba mis senos, con la otra me pasó una esponja por el cuerpo. Recorrió con ellas mis piernas, hacia mi entrepierna...
Inhalé dándome la vuelta y besándolo con pasión.
Un cuarto de hora después, desde la comodidad