Santiago que era la persona que miro Anna y sus amigas en el aeropuerto, no podía creer que esa era Anna, la miraba y la miraba y no había duda que era la misma y luego vio el auto en el que se había bajado y dijo: aquí hay gato encerrado al ver a las otras chicas que la acompañaba.
Él, que ya tenía sus dudas sobre la identidad de Mariana, con esto sus dudas se avivaron más y se dijo que estas chicas no eran tan sencillas como se lo hacían suponer.
Por otro lado, las sombras que seguían a Maria