ESCENA EXTRA: UNO, DOS, TRES…
Artem, sentado en su oficina, revisaba unos documentos mientras uno de sus hombres le daba los balances de los clubes que eran de su propiedad.
—Todo parece estar en orden, jefe. Aunque hay algunos problemas menores con el club en el centro… unos desperfectos en la tubería y un par de quejas por el sonido…
Artem lo escuchaba con atención, asintiendo, cuando de repente su teléfono comenzó a sonar. Levantó la mano para detener la charla, contestando de inmediato.
—¿V