CAPÍTULO 44: PARA SIEMPRE.
CAPÍTULO 44: PARA SIEMPRE.
Liana corrió sin mirar atrás, sus pasos resonaban en el suelo de la capilla. Cuando llegó frente al altar, se detuvo en seco, jadeando. Delante de ella, la imponente imagen de un Cristo en la cruz parecía observarla con ojos tristes y misericordiosos. Los ojos de Liana se clavaron en la figura sagrada, como buscando una respuesta en su silencio.
Apretó los labios mientras su mente se llenaba de pensamientos contradictorios. Todo lo que había sentido por Artem, el dese