CAPÍTULO 102: AMOR EN LAS ALTURAS (II)
Liana dejó escapar un suave jadeo cuando Artem comenzó a recorrer la piel con su lengua, y luego la mordió ligeramente en la nuca, haciendo que su piel se erizara. Sus manos exploraban lentamente cada parte de su cuerpo, ansiosas, hambrientas de más. Artem siguió, trazando un camino hacia abajo, hasta que se arrodilló frente a sus nalgas. Desató con destreza los ligueros, que cayeron suavemente, dejando su tanga expuesta.
Con firmeza, acarició sus nalgas, a