Capítulo 31. Tu sangre no es humana
Marcos se quedó callado por un rato, pues no sabía que pasaría cuando eso sucediera, pero por ahora lo único que tenía que hacer era calmar a su compañera.
Por ese motivo, la jalo hacia donde él estaba, mientras la abrazaba, le decía: Nunca he pensado en esto antes, ya que, para mí y mi lobo, tú eres nuestro destino.
Y si la madre luna me da otra compañera, estoy seguro que la rechazaré, porque por mi parte yo ya encontré a mi pareja destinada y no necesito a nadie más a mi lado. Además, esta q