Capítulo 25. Abdomen perfecto
Marcos, cada vez que sentía las manos de su compañera tocarle, más lo excitaba. Tanto fue su excitación en aquel momento que no tuvo de otra que salir corriendo con dirección al río y tirarse en el, ya que como su agua era bien fría, le ayudaría con su calentura, pues esta era la mejor forma de calmar sus ganas de hacerla suya, además de quitarse toda esa sangre que tenía encima.
Priscila, al verlo de aquel modo, se quedó anonadada sin saber qué hacer, y sin saber cuál era el motivo para que sa