Capítulo 22. Una muñeca
Bianca, por su parte, cuando se quedó sola con Rosario, le pidió a la loba que fuera a conseguirle ropa limpia mientras ella se daba un baño. Sin embargo, apenas la chica dio la vuelta y se fue. Una mujer entró en la habitación, era de una belleza impactante: su cabello, negro como la noche, contrastaba con una piel tan perfecta que parecía de porcelana; definitivamente, aquella mujer parecía una muñeca de verdad, era demasiado hermosa para ser real.
Aun así, algo en ella no cuadraba con su bel