Esa noche, tuve un peculiar sueño, o más bien, un vivo recuerdo del día de mi boda:
“... Sonreí cuando recitó sus votos matrimoniales:
—Me caso contigo, y entrelazó mi vida con la tuya, mi suerte con tu suerte, mis fracasos con los tuyos. Con estas palabras, te tomo por esposa, Dulce Valle, y mi corazón pasa a ser completamente exclusivo de ti.
Lo miré con los ojos llenos de lágrimas de felicidad, observándolo besar el anillo en mi dedo.
—Te amo, Dulce, mi Dulce... —musitó mirándome co