Mundo de ficçãoIniciar sessãoLlegué al hotel y ahí estaban, como había advertido Robin: los reporteros. Parecían pirañas en busca de sangre, pero lo que más me preocupó fue que uno de ellos estaba lo suficientemente armado como para cargar un trípode que parecía el bastón de mando del rey Arturo.
Tomé un respiro profundo y avancé, sintiendo que había entrado en una película de acción. Un chico vino corriend






