85. CONVERSACIÓN CON ROBIN
Robin me observa con los ojos entornados. Ladea la cabeza, y una sonrisita arrogante aparece en sus labios. Oh, no. Lo conoce: mi ceño arqueado de “caso cerrado”.
— ¡Tú, eres mi primera mujer Ema! —Asegura de repente.
— ¡¿Qué?! —exclamo sin que pudiera contenerme. —No, eso no puede ser verdad. ¡Tú sabes mucho en la cama!
Le apunto con el dedo, sintiéndome avergonzada. Siempre tiene que encontrar la forma de darle la vuelta a las cosas, maldita sea. ¿Cómo voy a ser la primera mujer en su vida?