84. EL REGRESO DE ROBIN
Mi cabeza daba vueltas y mis hormonas, aparentemente, habían decidido que ese era el momento indicado para jugarme una mala pasada. Respiro profundo. Decido que este no era el día para rendirme.
—Joe, pon a Robert al frente de todo contigo ahí, como mi suplente —le ordeno, tratando de mantener la empresa andando.
—¿De veras, Ema? —pregunta emocionado.
—¡Joe, confío en ti y en él! —retomo un poco la calma. Después de todo, no puedo olvidar que soy la CEO y que muchos dependen de mí aunque