48. EL FAVOR QUE PIDE LA ABUELA
La señora Esmeralda me mira con una mezcla perfecta entre "te estoy juzgando" y "te estoy evaluando para un puesto que no sabías que existía". Pasea la mirada por mi oficina como si inspeccionara mi alma. Luego, al ver que no digo más, suelta un suspiro teatral y se deja caer en la silla justo frente a mí, apoyando sus codos en mi escritorio.
—Hija, quiero pedirte un favor —dice, demasiado cautelosa para mi gusto—. No te vayas a molestar, pero yo mandé a investigarte.
Ahí vamos. Una frase que n