174. MI CASA DE FANTASÍA
Mis ojos parpadearon rápidamente, intentando procesar lo que tenía delante. Era... bueno, no sabía ni cómo describirlo. Ante mis ojos, una hermosa chica muy parecida a mí cuando tenía doce años estaba parada, sonriente, a mi lado. Es un poco más baja que yo y se mueve lentamente, pero es hermosa. Me pongo de pie, me acerco a ella, extiendo mi mano y toco su rostro; es suave.
—¿Iris? ¿Eres Iris? —pregunto con incredulidad.
—Sí, Ema, soy tu hermana Iris —respondió sin dejar de mirarme.
—Robin