Mundo ficciónIniciar sesiónElla me mira con cara de no arrepentirse ni un poco, mientras se abanica con una servilleta improvisada como si estuviera en medio de una obra de teatro. Sus carcajadas ya están contagiando a las mesas cercanas y yo solo puedo esconder la cara detrás de mi vaso, rogando que la conversación cambie de rumbo antes de que mi dignidad termine completamente en el piso, junto al mojito que Serrí ha derramado un poco de tanto gesticular.
—¡No soy grosera,






