Mundo ficciónIniciar sesiónLa cara de Serrí lo dice todo: he caído de lleno en su trampa. Levanta las cejas, y su sonrisa burlona crece como si fuera Navidad y finalmente hubiera recibido el regalo que quería. Bien jugado, Serrí, bien jugado.
—¡No es un crío! —digo casi automáticamente, sin pensar mucho en las consecuencias de esa afirmación. Ups.—¡Oye, no te burles! Solo estaba trabajando, ¡lo juro! Es excelente en lo que h






