Mundo ficciónIniciar sesiónAl escuchar ese timbre de angustia en su voz, me detuve y regresé corriendo a su ventanilla. Contrario a lo que acostumbraba, le di un beso en cada mejilla y respondí:
—Lo tengo, papá, ¡tirar del hacha! —Volví a besarlo y salí corriendo—. Te amo, papá. Désame suerte en el examen. Chao. No olvides que termino a las tres, no me dejes esperando como siempre. —Aquí estaré, hija, pe






