Ninguno de nosotros lo hace durante la hora que tarda en llegar a mi calle. Pasé el tiempo mirando la lluvia, intentando con todas mis fuerzas no llorar. Apenas funcionaba. Porque solo podía pensar en cómo me lo había buscado. ¿No había dejado Zeky muy claro desde el principio que no le interesaban los sentimientos? ¿Yo sí? Pero fui en contra de mis propios instintos, de mis propias advertencias dentro de mí, de mi propia mente diciéndome que lo que tenía con ellos nunca podría ser más que algo