Se ríe mientras caminamos por el piso abierto hacia la cocina. Entre el frigorífico y la mesa larga hay una serie de puertas. Abre los del medio y miro dentro solo para darme cuenta de que no son gabinetes, sino una despensa grande y profunda.
—Podría vivir aquí—. Suspiro.
—Me imagino que si el mundo alguna vez comienza a acabarse, podría refugiarme aquí al menos durante unos meses—.
—Será mejor que esperes a que llegue antes de cerrar las puertas—.
—Por supuesto.— Él sonríe. —Ahora, estoy pens