Me quito el teléfono de la oreja y miro alrededor de mi habitación muy vacía. El hombre que Chary supuso que estaba aquí no está ni estará nunca. Al menos no con el sol brillando a través de la ventana. Es un duro recordatorio de aplastar todas y cada una de las emociones que surgen por él, por una persona que nunca podrá ser para mí. Somos un sábado durante tres meses. Ni una relación, ni siquiera una aventura. Somos un acuerdo. Nada más. No puedo darme el lujo de olvidar eso otra vez.
Me vist