Finalmente me concentro en la canción que suena, una canción lenta. Tragando saliva, asiento. Sus manos se deslizan por mi cuello, sobre mis brazos, y se posan en mis caderas mientras mis brazos rodean su cuello. Es lo más cerca que hemos estado desde que le cerré la puerta en las narices. Empezamos a mecernos al ritmo de la canción, mi mejilla contra su pecho, sus labios besando mi pelo. Ninguno de los dos habla al principio. Tengo los ojos cerrados, saboreando el momento, mientras inhalo su a