CAPÍTULO 22: DEMASIADO TARDE.
CAPÍTULO 22: DEMASIADO TARDE.
Adeline respiró profundamente al salir del banco y miró a Lucien con gratitud.
—Gracias, Lucien. De verdad… gracias por ayudarme.
—No tienes que agradecerme nada —respondió él con una suave sonrisa, y sin pensarlo mucho, le acomodó un mechón de cabello que se había soltado.
Adeline sintió cómo el rubor subía a sus mejillas y bajó la cabeza, avergonzada.
—¿Necesitas ir a otra parte? —preguntó en voz baja.
—No… yo… No quiero abusar de ti.
Lucien negó con una sonrisa.