CAPÍTULO 133: ATANDO CABOS.
CAPÍTULO 133: ATANDO CABOS.
El hombre luchaba por respirar, pero el brazo de Giovanni no se movía ni un centímetro. Lo mantenía presionado con firmeza, sus ojos llenos de una ira contenida.
—¿Por qué demonios me dijiste que tenía cáncer cuando no era así? —preguntó. Su voz salió baja y amenazante.
El médico balbuceó, con el rostro enrojecido por la falta de aire.
—¿Q-qué? ¿C-cómo que no tienes cáncer? —logró articular entre jadeos.
Giovanni apretó su brazo con más fuerza y sus labios se tensaron