Alejandrina pestañeaba sin parar, no recordaba que Emilio Mendoza fuera tan osado y de tan poca vergüenza, ¿dormir juntos? ¿cómo podrían después de cuatro años?
¿Qué tiene de extraño qué durmamos juntos? ¿es que no me has perdonado todavía?
Emilio puso una mirada como la de un gatito callejero que busca un hogar
¡Emilio Mendoza, no estamos casados, por lo que estar tan íntimos no es correcto!
¿Dices que quieres que volvamos a contraer matrimonio? !claro! déjalo todo en mis manos, mañana mismo