Después de una noche muy apasionada, Alejandrina despertó y Emilio ya no estaba a su lado, tomó una larga ducha y se vistió en un lindo vestido de embarazada, hacía tiempo ya que su ropa le había dejado de quedar
Con mucho apetito Alejandrina bajó al comedor, si bebé había amanecido hambriento, la cocinera se apresuró a servirle el desayuno, todos ahí la cuidaban y la consentían más ahora que esperaba al segundo heredero Mendoza
Mientras tanto en el despacho, el pequeño Terrence había entrado a