6. PROMETIDOS
Después de ponernos de acuerdo en la historia que le diremos a papá. Caminamos juntos hasta el auto y subimos. Le indico la dirección de mi casa y mientras conducimos, Gabriel parece sorprendido al verla.
—¿Son millonarios, Evelin? —pregunta, con curiosidad en su voz.
—No, en realidad era la casa de mis abuelos —respondo, aclarando la situación. —Ellos eran los millonarios y desheredaron a papá, nosotros vivimos con el dinero de su trabajo.
—Ah, entiendo. Bueno, respira hondo y enfrentemos al l