263. EL MEJOR DE LOS ENGAÑOS ll
Todavía quedan Evelin y Asiri, que está muy, pero muy nerviosa. A ella nunca le ha gustado ser el centro de atención. A pesar de llevar el velo bajado, siente que todos los ojos están puestos en ella.
—¡No puedo, Oli, no puedo! ¡Discúlpame, Oliver, pero no puedo! —exclama tratando de quitarse el velo, pero en ese instante Salvador entra en la carpa y la abraza fuertemente mientras le susurra:
—No temas, As; yo caminaré la vida entera contigo. Vamos, no tienes que temer a nada ni a nadie —le dic