244.UNA DIVERSION QUE PUEDE SALIR MAL. CELOS ll
María Isabel lo suelta y gira para mirarlo de frente y puede ver la expresión de preocupación, temor y hasta miedo en los ojos de su esposo.
— ¿Por eso te demoraste en volver? Yo creía que eras tú el molesto, porque los Greco me lanzan claveles —dice María Isabel soltando todo su aire y apretándose de nuevo contra su esposo—. Es cierto que no me gustó ver que te besaban en la cara. Pero, por otra parte, me decía que eres mío, solo mío. Yo confío en ti, amor.
— Gracias, cariño, realmente me a