CAPÍTULO 11
MÓNICA MORETTI
Bellissima Principessa.
No sé cuánto tiempo permanecí encerrada allá adentro, pero fue el suficiente para ponerle un alto y no dejar pasar una más a la cucaracha de Betty.
Me dirijo con Valéry a nuestro puesto de trabajo y, aunque por dentro ando que me lleva el demonio, por fuera hago como si nada ha pasado. No le daré el gusto de verme furiosa y que ría de mí en mi cara. —¡Aarrhh! —gruño de impotencia, la rabia no me deja pensar, necesito calmar la fiera que llevo d