—Hola… — Caroline trae un precioso abrigo color rojo vino que cubre todo su cuerpo hasta sus pies, dejando ver solo la punta de sus tacones negros. Su cabello peinado en ondas genera una excelente combinación con su delicado maquillaje; literalmente parece una reina, una diosa, una perfecta y atractiva mujer que se ha robado el aliento del padre de sus hijos.
—Caroline… — balbucea Lisandro, que por poco se le cae la mandíbula; no puede creer que sea ella, Caroline Taylor, la madre de sus hijos,