Aquel silencio mientras mira al hombre que ama hace que el momento se vuelva más siniestro. La sensación que siente en su estómago, la ansiedad de sus manos, su corazón latiendo sin control y con sus labios entreabiertos la hace adorable ante la mirada fría de Lisandro.
Por un momento, el miedo invade a Irene, quien siente sus piernas temblar y agarra más fuerte a Lisandro, haciéndolo reaccionar. —¿Seguimos, mi amor? —pregunta su esposa, mirando con recelo a Caroline.
—¿Quién es esta mujer? —su