Capítulo 243. Caos en la Fortaleza
Adrián Soler
El rugido de la camioneta se apagó en el estacionamiento subterráneo de Argentum.
La seguridad, ya al límite después de lo que reporté a Edric en el camino, se disparó al vernos llegar.
Éramos el epítome de la emergencia: dos personas cubiertas de polvo y sudor, y un tercer hombre, Alejandro, inconsciente y atado con cuerdas a la parte trasera.
Al abrir la puerta, Edric ya nos esperaba. Su rostro, normalmente imperturbable, era una máscara de preocupación. Había más guardias de