C56: UNA MUÑECA FRÁGIL.
Raihan estaba encima de Asiget cuando sus labios abandonaron lentamente los de ella. Luego descendió despacio por su cuerpo hasta quedar frente a la pierna donde ella llevaba el soporte.
Sus dedos recorrieron las correas, soltando una a una las pequeñas hebillas mientras el cuero cedía bajo sus manos. Después retiró la estructura con cuidado y la dejó a un lado de la cama, sobre el suelo.
Raihan tomó su pierna dañada entre las manos y la elevó unos centímetros, inclinó el rostro y dejó un beso