Asya se había quedado inquieta desde el momento en que los guardias comenzaron a arrestar a todas las sirvientas, pero nadie parecía saber con exactitud qué había ocurrido. Lo único evidente era que algo grave había sucedido para que Raihan reaccionara de aquella manera.
Mientras permanecía dentro de su habitación intentando convencerse de que no tenía motivos para preocuparse, la puerta se abrió de golpe. Ahora tenía a Raihan tomándola del cuello.
Asya comenzó a agitarse presa del pánico, en l