Zachary permaneció junto a Eliseo durante el tiempo acordado, en lo que ambos permanecían atentos al carruaje donde Somalia disfrutaba de aquel encuentro tan esperado.
—Esto era realmente necesario —reveló Zachary—. Samantha no hacía más que repetirme una y otra vez que quería ver a su hijo. Si no encontrábamos la forma de concederle al menos este encuentro, habría terminado perdiendo la cordura. No puedo permitirme perder un espécimen tan valioso como ella.
Como ya era habitual en él, sus pala