C150: NI SIQUIERA LA MUERTE.
De esa manera, Raihan la llevó hasta la cama, donde terminó de secarle el cabello y la piel con una delicadeza que parecía no tener fin. No buscó vestirla, simplemente la acomodó entre las sábanas tal y como estaba, porque en aquel instante deseaba contemplarla.
Después se colocó algo de ropa cómoda y mandó llamar a una sirvienta para que llevara alimentos a la habitación. Cuando la comida llegó, Raihan permaneció sentado observando a Asiget mientras ella comía tranquilamente.
Tras terminar, Ra