La urgencia en su voz fue su perdición, pero la forma en que la empujaba contra el sofá era algo totalmente distinto.
Podía sentir, literalmente, su erección presionándola con fuerza contra su vientre mientras se frotaba contra ella.
"Dominic... espera," susurró ella, luchando por liberar sus manos de su agarre mientras él prácticamente intentaba montarla.
"No puedo parar... Joder, no puedo. Déjame," murmuró con voz oscura, depositando besos húmedos en su cuello y en la parte posterior de su or