"¡Ahh!" chilló Valeria, incorporándose de un salto cuando las patas de la gata se enredaron en su pelo.
Le pareció que el corazón se le subía del pecho hasta la garganta.
"¿De dónde ha salido?" preguntó, agarrando a la gata de la cabeza y bajándola.
"¡¿Zoe?!" exclamó Valeria al ver a la gatita peluda de grandes ojos azules.
"¿Zoe? ¿En serio? ¿Después de meses desaparecida, has vuelto y estás embarazada?", dijo Dominic, frunciendo el ceño.
Y fue entonces cuando Valeria se dio cuenta: la barriga