"No te vas a ir a ninguna parte," dijo él, con voz ronca y autoritaria.
"¿Eh?" Pestañeó mientras hablaba.
Dylan no repitió lo que había dicho antes, sino que simplemente siguió hablando. "¿Dónde vives? Te llevaré hasta allí," se ofreció, y ella volvió a parpadear, sorprendida.
"No, gracias…"
"Insisto", la interrumpió él, acariciándole la barbilla.
"De hecho, un compañero me ha traído… Creo que ya se ha ido", dijo ella.
"Mejor aún. Mi coche está por allí. Vamos". Dylan no esperó a que ella respo