ALGO NO ESTÁ BIEN.
Unas dos horas después, Alana se arregló su vestido cuando salió del auto, y notó como Ángelo se ponía de su lado para tomarle la cintura.
Y era cierto, la palabra “bar” no cabía para este lugar lujosamente estrafalario, que ya de hecho Alana había visto en las redes sociales.
Había camarógrafos por todos lados y los hombres de Ángelo se encargaron de mantenerlos a raya.
Alana aún podía sentir su piel palpitar por el hombre que tenía al lado, sin embargo, un gran abismo habí