CAPÍTULO 30 DEBO HACER, LO QUE TENGO QUE HACER.
DEBO HACER, LO QUE TENGO QUE HACER.
Alana se frotó el cuello con fuerza mientras se inclinaba sobre su escritorio en la oficina. No había descansado bien, y el cansancio pesaba sobre sus hombros como una carga imposible de ignorar. La noche anterior había sido una tormenta de emociones, y la falta de sueño se reflejaba en cada fibra de su cuerpo, pero justo cuando ella se estaba rascando los ojos, su secretaria llamó a la puerta antes de entrar con una caja elegante en las manos.
Entonces Alana