Joder, sabe increíble. Y me doy cuenta de que ya no se está resistiendo. Lo está tomando de la misma forma que yo.
Mientras devoro su coño, lamiendo y chupando el clítoris, ella lo acepta y siento su deseo de que le dé más.
Le doy más y más hasta que tengo su corrida de nuevo en toda mi cara.
Su olor y su excitación me vuelven loco.
Éste es mi problema. Me encanta oler el despertar al placer del cuerpo de una mujer y el sabor ante lo excitada que se pone.
Sin embargo, con las vírgenes, el aroma