Capítulo 76 – La espera
Los días pasaban lentamente, y los meses parecían volar. Cada amanecer era una nueva prueba de paciencia para Isabela, quien veía cómo su vientre crecía con cada semana. Gabriel no se separaba de ella ni por un segundo, asegurándose de que estuviera cómoda, segura y feliz.
A medida que se acercaba la fecha del parto, la ansiedad en la mansión Montenegro se hacía evidente. Isabela, aunque emocionada, no podía evitar sentir miedo. Había perdido un bebé antes, y aunque los