Capítulo 62 – Justicia para Isabela
El estruendo de la puerta al abrirse hizo que Ricci soltara el cigarro de inmediato. El ambiente se volvió tenso, denso, cargado de peligro. Gabriel Montenegro había llegado, pero esta vez no estaba solo.
Detrás de él, varios agentes de la policía irrumpieron en la habitación con sus armas en alto, y el sonido de las órdenes resonó con fuerza en el aire.
-¡MANOS ARRIBA, RICCI! -gritó uno de los oficiales, la voz llena de autoridad.
Ricci no pudo evitar mostra