DAVID
—¿No irás tras ella?—Cierro los puños y cuento hasta diez, no puedo atacar a una mujer, aunque sea un ser humano.
METROy lo guardo todavía en el mismo lugar, glaseado nel ascensor, diciéndome a mí mismo que vaya tras la chica que tiene mi mente y le seque cada lágrima.Pero no puedo. No cuando soy la causa principal de tu dolor.
— Es patético, la forma en que la miras. — Kaciana hace una pausa y siento su cuerpo acercarse al mío. Me tenso, manteniendo mis manos abajo. —Sabes, el padre de N