Malú
¡Por fin nos hemos casado! El corazón no me cabía en el pecho de tanta felicidad cuando nos pusimos los anillos y sellamos nuestro amor. Vincenzo estaba maravilloso con ese traje, su reacción fue la mejor, ni siquiera pudo decir nada, parecía paralizado cuando me vio acercarme a él en el altar. Todo fue perfecto, todo como lo había imaginado y yo estaba radiante de felicidad.
Después de salir juntos fuimos a la pista de baile instalada en el jardín para nuestro primer baile como matrimonio