Vincenzo
Al día siguiente me levanté muy temprano, estaba decidido a ir a trabajar y aprender todo lo que sabía antes para continuar mi vida con normalidad, así que necesitaba dedicarme a ello.
Malú seguía dormida, la besé en la frente y la abracé. Qué guapa estaba mi prometida, incluso durmiendo estaba maravillosa... Bajé a la cocina y me tomé un café con pan francés, después cogí el coche y me fui a mi empresa donde llevaba los restaurantes.
Había poca gente, porque todavía era muy temprano.